Afroargentinos. “El racismo sigue siendo algo cotidiano en nuestra sociedad”

Cantautora y corista. Modelo freelance. Activista antiracista. Negra y argentina. Entre otras cosas, así se define Jennifer Parker en sus redes sociales. Tiene 23 años, es hija de madre afrodescendiente y padre estadounidense. Nació y se crio en San Luis, y para resumir cómo fue ser una nena y adolescente negra en esa provincia solo necesita dos palabras: “Una mierda”.

“Había chicas que no se querían juntar conmigo: para ellas, yo era siempre la sucia, la que tenía piojos. Si llevaba el pelo suelto, me decían que era horrible, de muñeca. Si me lo ataba, que parecía un lampazo. No estaba tranquila en ninguna situación”, cuenta Jennifer.

Más allá de la generación a la que pertenezcan, las historias de los afroargentinos están atravesadas por la discriminación y el racismo. “¿De dónde sos?” es la pregunta que escuchan cientos de veces en una sociedad que, autopercibiéndose como blanca y europea, tendió desde hace más de un siglo a invisibilizarlos. En ese contexto, organizados en espacios comunitarios o de forma independiente, los afrodescendientes -y algunos académicos- luchan por la revalorización de una cultura e identidad que forma parte de las raíces de nuestro país.

Jennifer Parker, una activista afro con base fuerte en las redes

Jennifer Parker, una activista afro con base fuerte en las redes Crédito: Hernán Zenteno.


¿Cuántos afrodescendientes hay hoy en la Argentina? Desde diferentes sectores, admiten que las cifras son insuficientes. En un muestreo que realizó el censo 2010, al menos 150.000 personas se autoreconocieron afrodescendientes. Sin embargo, la comunidad estima que son alrededor de 1.500.000 los argentinos e inmigrantes de origen afro. El censo del año próximo incluirá por primera vez preguntas sobre autorreconocimiento étnico, sumando la variable de la afrodescendencia.

En las redes sociales, las voces jóvenes como la de Jennifer se escuchan cada vez más fuerte y allí comenzaron a denunciarse con más frecuencia prácticas como la apropiación cultural y el blackface (la personificación paródica de los negros por parte de los blancos o la costumbre de pintar la cara de los chicos para actos como el 25 de mayo).

Algunos casos de apropiación cultural que encendieron el debate semanas atrás fueron los de Ángela Torres o Lali Espósito, a quienes se las vio posando con peinados típicos de la cultura afro. Por otro lado, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, debió pedir disculpas hace unos días cuando se difundió una foto que lo mostraba en 2001 disfrazado de Aladino, con la piel pintada de negro, conducta que él mismo calificó de racista.

“En nuestro país siempre hubo y hay negros”, explica el sociólogo y doctor en Antropología Alejandro Frigerio. Desde los esclavizados durante la época colonial y sus descendientes, hasta inmigrantes caboverdeanos, afrolatinoamericanos, caribeños y africanos, e hijos y nietos argentinos de todos ellos. “Hay afroargentinos de sexta o séptima generación”, señala el especialista, quien desde hace más de tres décadas se dedica a estudiar la cultura afro en la Argentina. Agrega que la “desaparición” de los negros argentinos siempre fue, más bien, una práctica de invisibilización, “casi una conjura social” que se propuso poner bajo la alfombra “una presencia no deseada en el país blanco”.

A principios de este año, el Grupo de Trabajo de Expertos de Naciones Unidas sobre los Afrodescendientes visitó la Argentina para estudiar cómo vive esa comunidad. Su titular, Michal Balcerzak, afirmó que “son un grupo vulnerable que merece medidas especiales” para que puedan ejercer “sus derechos económicos, sociales y culturales”.

Para Jennifer, "la invisibilidad también es racismo estructural e institucional"

Para Jennifer, “la invisibilidad también es racismo estructural e institucional” Crédito: Hernán Zenteno.

Sobre su infancia, Jennifer recuerda: “Cuando tenía 11 o 12 años, me pasó que fui a la casa de un chico, me metí a la pileta y cuando me fui le dijo a mi amiga: ‘Voy a tirar lavandina porque se metió un negro'”. Toda esa discriminación se le fue haciendo carne. Años después, decidió dar a conocer su historia personal para tomar la bandera de una lucha colectiva: el antirracismo. Hoy, es una joven militante afro con base fuerte en redes sociales (en Twitter: @jenniferpaarker)

“Si no viviste el racismo, si no lo sufriste, no lo vas a ver -manifiesta la activista-. Si yo le digo a alguien: ‘Estás siendo racista’, no se lo digo porque esté matando negros, sino porque está reproduciendo una conducta racista y quizás solo hace falta una disculpa para que no lo haga más y deje de naturalizarlo”. Además, remarca cómo en el lenguaje lo negro aparece, siempre, como peyorativo: “alma negra”, “trabajo en negro”, “denigrar”, son apenas algunos ejemplos.

En cuanto a la apropiación cultural, Frigerio explica que es “tomar la cultura de otro y usarla al propio antojo”. “Para mí -y ojo, que soy un blanco hablando-, es diferente la apropiación irreflexiva de la reflexiva, consciente y seria”, sostiene, y agrega: “La primera, populariza trivializando; la segunda, ayuda a ubicar a algo en el patrimonio cultural de la humanidad”.

Con respecto a qué pasa cuando las mujeres blancas, por ejemplo, se hacen peinados típicos afros como las trenzas, el especialista considera: “Durante mucho tiempo, las personas negras tuvieron que adecuar su pelo a las formas prescritas por las blancas. Por eso, cuando las chicas blancas toman lo que es un signo de empoderamiento y que costó años de luchas y lo hacen irreflexivamente o por moda, resulta irritante”.

Frente a un sector de la sociedad que considera como “exageradas” las denuncias de apropiación cultural, Pablo Cirio, antropólogo e investigador del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega, hace hincapié en cómo hubo siempre un “desnivel cultural a favor de lo europeo”. “Por ejemplo, hasta fin de la era colonial, no había escrúpulos en la apropiación de conocimientos de los indígenas sin ningún reconocimiento, como pasó con la farmacopea, el arte o la culinaria”, sostiene.

Y agrega: “Ahora, los grupos no blancos, históricamente negados, exterminados y empobrecidos, no ven con buenos ojos cuando por esnobismo o especulación comercial, se ponen de moda tradicionales vernáculas como las rastas, vaciándolas de contenido. Es otra forma, simbólica, de seguir empobreciendo a esas culturas”.

Para Cirio, no es que una persona que no sea afro no pueda usar rastras, por ejemplo, “el tema es que lo haga con respeto y conocimiento de lo que está haciendo y de la sabiduría que hay detrás”. Opina que “los que somos blancos, realmente tenemos que desarrollar un proceso de empatía hacia los pueblos que no son de ese origen, entablar un diálogo y entenderlos desde la lógica de la marginación que sufren desde hace siglos”.

Fuera del mapa

Jennifer subraya cómo, en el imaginario social, los argentinos negros no existen. “Si le preguntas a alguien en la calle si hay negros, si hay cultura negra en el país, te dicen que no. No conocen a Josefa Tenorio ni a María Remedios del Valle. Los cambios se van logrando de a poco”, explica. Para ella, el desafío consiste en pedirle a un pueblo que se reconoce como euro-blanco-descendiente, “que acepte que tiene raíces negras, como la chacarera y el tango”.

La joven pone un ejemplo cotidiano: cómo, en la escuela, los negros aparecen solo en los actos como el del 25 de mayo, cuando los chicos y las chicas se pintan la cara para vender pastelitos. “Se cree que solo fuimos vendedores de pastelitos, pero no fuimos ni capitanes ni artistas. El primer presidente argentino, Rivadavia, fue negro. Eso no me lo enseñaron en la escuela”, afirma.

Cuando era una nena, Jennifer buscaba la forma de pasar lo más desapercibida posible. “Me acuerdo que tomaba sombra y me planchaba el pelo: llegué a quemármelo por parecerme a una mujer blanca”, describe. No le fue fácil aceptarse: “Me empecé a amar recién a los 18 años, cuando me dejé de comparar con los cánones de belleza argentinos y me repetí 80 veces que era linda hasta que me convencí”.

Frigerio apunta que las “razas” humanas no existen como una realidad biológica, sino que tienen una “presencia concreta como una construcción social con consecuencias reales en la vida de las personas”. Explica que no hay una sola forma de racismo, sino que cada sociedad constituye la suya propia. En la Argentina, uno de los modos más extendidos es la burla, una especie de vigilancia constante que resalta la diferencia de un modo negativo. Otro ejemplo cotidiano -sobre todo, en los colegios- son los sobrenombres. “Es muy frecuente que a las personas negras o de piel más oscura, les digan de cierta forma que resalta su negritud: en una época les decían Pelé, en otra Sugus. Distintas épocas tienen su nombre racial que básicamente lo que está diciendo es: ‘Vos sos principalmente un color que te diferencia del resto’. Desde chiquito te van acostumbrando a que sos diferente”, relata. Y cuenta: “Esto me lo hizo ver un afroargentino, Enrique Nadal, uno de los primeros militantes por lo afro y contra el racismo del país, que me decía: ‘Vos acá te integras, pero el precio de integrarte es hacerlo como “el negrito” del grupo’. Ese un racismo cotidiano muy fuerte que te mete en el lugar del diferente e inferior, porque el color de piel viene asociado a toda una serie de cosas peyorativas e inferiorizantes”.

El especialista marca cómo, cuando alguien le pregunta a una persona negra de dónde es, aunque no intente ser racista, está naturalizando un prejuicio centenario argentino de que no hay negros en el país: “Ese tipo de comentarios que suceden todo el tiempo resultan muy ofensivos, porque la persona ya está harta de que a lo largo de su vida le hayan hecho esa pregunta infinidad de veces”.

Según Jennifer, queda un largo camino por recorrer. “Me cuesta ver periodistas, modelos, gente en los medios o políticos negros, por ejemplo. La invisibilidad también es racismo estructural e institucional”, subraya. Hoy, ama su pelo. Para ella, es un signo de resistencia y la representación de “un montón de cosas lindas”. “Salir con mi pelo suelto a la calle es un acto político, por todo lo que resignifico cuando lo hago”, concluye.

“Todo el tiempo la gente te pregunta de dónde sos”

Miriam Gomes tiene 57 años y es afroargentina de origen caboverdeano, primera generación del lado paterno y segunda del materno. Se trata de una comunidad arraigada en el país desde hace más de un siglo.

Jubilada como profesora de literatura (durante más de 30 años dio clases en escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires), integra la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana, con sede en Dock Sud. Allí, donde hay una presencia muy fuerte de la comunidad, la sociedad se fundó para brindar ayuda a miembros en situación de pobreza y enfermedad. Trabaja, además, por la defensa, conservación y difusión de los valores y tradiciones culturales de Cabo Verde.

Miriam Gomes, activista e integrante de la Sociedad de Socorros Mutuos "Unión caboverdeana"

Miriam Gomes, activista e integrante de la Sociedad de Socorros Mutuos “Unión caboverdeana” Crédito: Alejandro Guyot.

Miriam -que también integra la Comisión Organizadora del 8 de Noviembre y la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora- cuenta que tomó real dimensión de la existencia del racismo tenía los 7 años. “No fue en Dock Sud, donde había cuadras en las que vivían 40 familias de Cabo Verde y era natural, fue cuando nos mudamos y me tuve que cambiar de escuela. Ahí empecé a sentir que me trataban como diferente”, recuerda. “Comencé a notar ese trato discriminatorio, comentarios agresivos y mal intencionados, que si bien no interpreté inmediatamente como racismo, notaba la mala voluntad de las otras personas. Crecí siendo muy consciente de esto”.

Para ella, los afroargentinos que llegaron al país esclavizados y que forman parte de la matriz del país son “el secreto mejor guardado”. “África está en la Argentina desde el primer día que llegaron los europeos, o incluso desde antes. La historia se empeñó sistemáticamente en negar su existencia, en no difundir sus aportes al deporte, a la ciencia, la literatura, el arte, entre otros ámbitos”, sostiene la activista. “Muchas veces -continúa- nos preguntan de dónde somos: para muchos, el que es negro no puede ser argentino”.

Con respecto a las generaciones jóvenes de militantes afro, apunta: “Es un fenómeno muy interesante. Sobre todo veo a las chicas muy empoderadas, muy conscientes de su negritud y no solo de su lucha contra el racismo, sino contra el sexismo, el patriarcado, el binarismo, enarbolando un feminismo negro que es muy necesario”.

Alí Delgado forma parte de la Agrupacion Xangô

Alí Delgado forma parte de la Agrupacion Xangô Crédito: Alejandro Guyot.

Alí Delgado, un afroargentino de 32 años, también tiene ascendencia caboverdeana por su lado paterno. Se crió entre Adrogué y Quilmes, pero actualmente vive y trabaja en la ciudad de Buenos Aires, en la Sindicatura General. Además, estudia abogacía en la UBA (le queda un año para recibirse) e integra la Agrupación Xangô.

“Mi mamá es blanca y me crié con mis abuelos y tíos maternos, en el centro de Quilmes. Esa mixtura me permitió estudiar y aprender inglés, me dio ciertos privilegios”, sostiene Alí. Y sigue: “Pero la parte de mi familia en que no hay parejas interraciales la pasó bastante mal. Les cuesta más conseguir trabajo y tienen mucha más pobreza estructural. El ascenso social les es más esquivo”.

Desde su mirada, el racismo de la Argentina es institucional y estructural. “Las personas negras que dicen que no lo sufrieron es porque lo naturalizaron. Es algo que se vive todo el tiempo”, asegura Alí. Y ejemplifica: “Desde que la policía te pare más porque sos negro, hasta el uso permanente de un lenguaje racista y que todas las semanas alguien te pregunte de dónde sos”.

Miriam Gomes y Alí Delgado integran dos generaciones con un compromiso: visibilizar que la Argentina también es negra

Miriam Gomes y Alí Delgado integran dos generaciones con un compromiso: visibilizar que la Argentina también es negra Crédito: Alejandro Guyot.

Sobre los desafíos que tenemos como sociedad, Alí considera fundamental que la política sea antiracista: “Ninguna militancia partidaria que no sea negra, ni la más progresista, tiene hoy el antiracismo como bandera y eso para mí es muy doloroso. Tiene que haber gente con identidad afro en lugares de decisiones, así también como una perspectiva afro y antiracista en todos los niveles de la educación. Hay que entender que la Argentina también es negra”.

“Con el teatro, buscamos que se conozca la historia”

A Carmen Yannone no le gusta decir su edad. Pero sí cuenta con orgullo que pertenece a la duodécima generación de una familia que desciende de esclavizados. “Mi bisabuela era esclava. Mi abuelo se llamaba Tomás Lamadrid: tenía el mismo apellido que los amos de su madre”, cuenta Carmen.

Carmen (con turbante blanco), junto a alguna de sus compañeras de Teatro En Sepia

Carmen (con turbante blanco), junto a alguna de sus compañeras de Teatro En Sepia Crédito: Hernán Zenteno. 

Ella es cantante, actriz e integra Teatro en Sepia, una compañía que desde 2010 pone sobre el escenario la afrodescendencia en la Argentina, visibilizando especialmente las opresiones que sufren las mujeres. Actualmente, están presentando la obra No es país para negras II.

“Buscamos que se conozca la historia. El dolor que tenemos es que se crea que no hay negros argentinos, que se murieron todos en las guerras o por la fiebre amarilla, cuando no fue así”, sostiene Carmen, y hace hincapié en “el intento deliberado que hubo, por parte de la historia oficial, para invisibilizarlos”.

Generación tras generación, las mujeres de su familia trabajaron en casas de familia: “Mi mamá daba de mamar, mi tía era cocinera. Las mujeres negras no tenían otra posibilidad porque no tuvieron la oportunidad de estudiar: a mí y a mis hermanos nos mandaron hasta 6° grado a la escuela. Después, había que salir a trabajar”, detalla Carmen.

Carmen Yannone, actriz y cantante

Carmen Yannone, actriz y cantante Crédito: Hernán Zenteno. 

Durante su infancia, en su familia se hablaba poco de sus orígenes. “Les daba vergüenza. No podíamos preguntar mucho: era un tema tabú. Ahora de grande entendí cuál era mi ascendencia y de dónde veníamos. De chica todo esto era desconocido”, recuerda Carmen, que se crio en Villa Soldati. “Éramos seis hermanos y vivíamos en una casa de cartón. Mi mamá planchaba en casas de familia”, cuenta.

En 2015, decidieron hacer una encuesta entre mujeres afro de La Matanza. Entrevistaron a 140 y Carmen destaca los denominadores comunes: todas habían sufrido discriminación, no habían podido terminar sus estudios y conseguir un trabajo era una odisea. “A mí me pasó de joven. Cuando iba a buscar un trabajo tenía tres cosas en contra: ser negra, pobre y mujer”, explica.

Empezó a trabajar a los 15, en un local en una galería, como aprendiz haciendo ropa para bebés. Después, como bailarina. En 2007 conoció a Alejandra Egido, actriz y directora cubana que acababa de instalarse en la Argentina. “Cuando ella llegó al país, preguntó si había afroargentinos y le dijeron que no. Hasta que un buen día se cruzó con otro cubano que la invitó a una reunión donde estábamos distintas organizaciones. Ahí nos conocimos”, des-cribe Carmen. Con Alejandra, Carmen Platero y otras mujeres, empezaron a hacer teatro juntas.

Generar cambios en una sociedad atravesada de prejuicios es para Carmen un trabajo arduo: “No se pueden borrar de un plumazo 500 años de racismo. El no reconocimiento es una de las tantas cosas que pasan”. Si bien se declaró el 8 de noviembre Día Nacional de los Afroargentinos, sostiene: “Solo lo sabemos los que estamos militando, la sociedad no está enterada. Hasta el día de hoy me preguntan si soy brasileña o uruguaya: seguimos invisibilizados”.

La propuesta de la ONU

En 2014, las Naciones Unidas declaró el Decenio Internacional Afrodescendiente (2015-2024), instando a los países miembros a llevar adelante políticas públicas y programas de visibilización, promoción y protección de derechos de las comunidades afrodescendientes. En la Argentina, la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación fue designada como unidad de coordinación de las acciones a desarrollar. Desde esa cartera, informan que, entre otras acciones, realizan periódicamente mesas de diálogo afro entre diferentes áreas del Estado y organizaciones sociales de afrodescendientes.

Agrupación Xangô

Reúne a activistas que promueven el respeto por los derechos humanos, la igualdad y la justicia social de los afrodescendientes. Se pueden conocer sus actividades en Facebook o en su blog.

Unión Caboverdeana

Esta Sociedad de Socorros Mutuos ubicada en Dock Sud, agrupa a los caboverdeanos y a sus descendientes. Fundada en 1932, es una de las más antiguas de la diáspora africana a nivel mundial.

Asociación Civil Todo en Sepia

Busca visibilizar la realidad de los afrodescendientes a través del arte escénico y también con debates. El 19 de octubre a las 21, en el Teatro Raíces, Agrelo 3045, CABA, presentarán No es país para negras II; teatroensepia@gmail.com

Muestra (In)Visibles

Hasta el 27 de octubre, en el Museo Pueyrredón de San Isidro, se puede visitar la muestra (In)Visibles, que reúne documentos originales, objetos arqueológicos y obras de arte sobre la Argentina afrodescendiente.

Fundación Encontrarse en la Diversidad

Este miércoles 2 de octubre a las 18, la Fundación Encontrarse en la Diversidad realizará un encuentro sobre discriminación y diversidad para jóvenes en el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos (Ex Esma) de la que participarán miles de estudiantes de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

Se llevarán a cabo juegos, deportes, espectáculos, muestras de arte y mesas de debate para pensar la relación entre medios de comunicación, cultura, deporte, política y diversidad. La entrada es gratuita, pero requiere inscripción previa enviando un mail a info@enladiversidad.org.ar o llamando al +54 9 11 5377 9178.

 

Exigencia de la ONU: el Estado argentino debe derogar y suspender la aplicación del DNU que modifica la Ley de Migraciones.

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Según el órgano de supervisión de la Convención sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares el decreto emitido por el Ejecutivo nacional no respeta el texto que la Argentina ratificó en 2007.

13 de Septiembre de 2019 –  Luego del proceso de evaluación que realizó al Estado argentino, el Comité de Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares instó al Estado “a que adopte medidas inmediatas para derogar en la instancia pertinente el Decreto Nº 70/2017 y en tanto este proceso concluye, suspender su aplicación”.  Además, señaló que el decreto es contrario a los mandatos de la Convención Internacional, que fue ratificada por el Estado argentino en 2007 y recordó el fallo de la Cámara en lo Contencioso y Administrativo Federal que declaró la inconstitucionalidad y nulidad del DNU 70/2017, que se encuentra en estudio en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Este mecanismo de la ONU está integrado por 14 especialistas de todas las regiones del mundo. La solicitud que hizo llegar al Estado nacional es parte de sus observaciones finales sobre la situación de los derechos de las personas migrantes en la Argentina.

El órgano de Naciones Unidas también exigió que el Estado revise todos los casos de expulsiones que se hayan realizado desde la sanción del DNU y los que aún están pendientes de resolución. Durante el diálogo con el Estado, María Landázuri, integrante del Comité y relatora para la Argentina, retomó la decisión del Estado en el caso de Vanessa Gómez Cueva de autorizar su reingreso, y solicitó la revisión de por lo menos 125 casos de expulsión que afectan el derecho a la unidad familiar, que fueron informados por la Defensoría General de la Nación. La experta además solicitó expresamente la revisión de los casos de Liz Moreta y Jhonny Quiróz. 

En el contexto de las expulsiones que separan familias, el Comité instó al Estado a garantizar la unidad familiar de aquellas personas que hayan cumplido sus condenas cuando sus hijos/as estén radicados en la Argentina. Además, los niños, niñas y adolescentes deben ser tenidos en cuenta durante los procedimientos que afectan a sus padres. Deben tener acceso a una defensa especializada e independiente. Asimismo, solicitó que el Estado busque soluciones alternativas a la detención para fines de expulsión y remarcó que esta debe ser usada como medida de último recurso.

Respecto de las leyes y regulaciones a nivel federal y municipal que fueron sancionadas después del DNU, el Comité consideró que son contrarias a la Convención y restringen los derechos de los trabajadores migratorios y sus familias, en particular el derecho a la salud, como en los casos de Jujuy y Misiones. 

El Comité mostró preocupación por las situaciones de violencia y acoso por parte de la policía, de las que son víctimas vendedores ambulantes de Senegal y Haití, el colectivo LGBTIQ y trabajadores de la industria textil.  También señaló que los trabajadores informales tienen dificultades para acceder a opciones para su regularización migratoria, lo que los expone a situaciones de abuso por parte de las autoridades. Instó al Estado, en ese sentido, a reconocer el trabajo autónomo como un criterio para acceder a la residencia. Además, el Comité solicitó que el Estado adopte medidas para reducir las tasas migratorias y los plazos de los trámites de regularización. También, pidió al Estado que facilite el acceso a los medios tecnológicos y asistencia en las oficinas de Migraciones para la solicitud de la radicación online.

Por último, el Comité advirtió al Estado por los discursos de las autoridades y medios de comunicación que asocian a las personas migrantes con la delincuencia y la inseguridad. Pidió al Estado que adopte medidas para eliminar los estereotipos discriminatorios sobre las y los migrantes.

Las observaciones finales del Comité obligan a las agencias del Estado, en sus distintos niveles, incluido el Poder Judicial, a retomar y profundizar una política migratoria basada en los derechos de las personas migrantes, en lugar de la política inaugurada por el DNU que las criminaliza.

Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF)

Abogados y abogadas del NOA en Derechos Humanos y Estudios Sociales (ANDHES)

Agrupación AFRO XANGO/Comisión 8 de Noviembre “Día Nacional de las/os Afroargentinas/os y de la Cultura Afro”

Asociación Yanapacuna

ATE Capital

Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)

CineMigrante

Colectivo para la Diversidad (COPADI)

Estudiantes Migrantes Universidad de Buenos Aires (EsMiUBA)

Facultad de Ciencias Sociales de la UBA

Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración (IARPIDI)

Instituto de Justicia y Derechos Humanos (UNLa)

Migrantes x Migrantes

Migrar No es Delito

Red de Migrantes y Refugiadxs

COMUNICADO DE CARA AL CENSO 2020 – INDEC

 

Buenos Aires, agosto 30 de 2019
COMUNICADO DE CARA AL CENSO 2020 – INDEC
Ante la reciente difusión por parte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) de las cédulas censales que serán utilizadas en la II prueba piloto – a realizarse en septiembre – hacia el Censo Nacional de Población Hogares y Viviendas 2020, desde la Comisión 8 de Noviembre “Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y la Cultura Afro” expresamos que:

Nuestra Comisión ha participado de las mesas de trabajo convocadas oportunamente por el INDEC y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Allí planteamos la necesidad de continuar con la pregunta que fuera incorporada en el Censo de 2010. Además, solicitamos la inclusión de la pregunta en el formulario básico y la realización de una amplia campaña de comunicación y sensibilización pública para promover el componente étnico racial. Luego, el diálogo quedó inconcluso y tomamos conocimiento del contenido final de las cédulas al ser publicadas el pasado martes 27 de agosto.

En este sentido, queremos expresar que valoramos positivamente la continuidad de la inclusión de la variable étnicO racial y consideramos un avance su incorporación en el formulario básico, que junto al formulario ampliado, permitirá que la pregunta se le realice a toda la población. Sin embargo, como se puede observar la nueva pregunta difiere de la incluida en el Censo 2010, discontinuando su aplicación e incumpliendo lo acordado entre las organizaciones afro y el INDEC.

Además, la modificación no recoge la ancestralidad africana, ya que pregunta por antepasados “negros” y no africanos. La reducción a la categoría “negros” expresa una perspectiva colonialista que no contiene el enfoque étnico racial de los afrodescendientes.

¿Así lo que fue una pregunta específica durante el Censo 2010 se transforma en una categoría de una pregunta de reconocimiento étnico entre “indígena o descendiente de pueblos indígenas u originarios?” o ¿“afrodescendiente o con antepasados negros?”

Finalmente, en relación a la inclusión de una pregunta que indaga sobre la diversidad religiosa de la población, lo cual valoramos como positivo, denunciamos la exclusión discriminatoria y racista de las religiones de matriz afro, como la Umbanda, el Candomblé y el Batuque, así como también la espiritualidad ancestral de los pueblos originarios. Cultos históricamente arraigados en todo el territorio nacional.

Una consideración particular merece la decisión de preguntar el Nº de Documento Nacional de Identidad (DNI), lo cual no responde a un fin previsto en el Censo y pone en riesgo el secreto estadístico (Ley 17.622). Además, expresamos nuestra preocupación por la posible manipulación de datos sensibles.

Esperamos que concluida la II prueba piloto camino al Censo 2020, las autoridades del INDEC no sólo retomen el diálogo con las organizaciones afrodescendientes y se puedan subsanar las cuestiones planteadas, sino que también, tengan en cuenta los puntos 10, 17 y 43 específicamente del informe preliminar presentado por el Grupo de Trabajo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Afrodescendientes, que visitó el país en marzo de este año.

10. El Grupo de Trabajo recibió con agrado el compromiso de incluir la variable sobre
afrodescendientes en el cuestionario general del Censo Nacional de Población, Hogares y
Viviendas que se realizará en el año 2020 para recabar datos desagregados sobre la población en el país a través del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). La redacción de dicha variable se acordará con la participación de afrodescendientes.

17. El Grupo de Trabajo observa que, por primera vez, en la Encuesta de Hogares y el Censo de Población de 2010, se incluyó una pregunta en relación con las personas de ascendencia africana. Se hizo a modo de muestreo de datos, pero no se integró en todos los cuestionarios. Por ende, los datos censales llevaron a una subestimación de la población real de afroargentinos/as en el país. Mientras que el censo del 2010 indicó una población afrodescendientes de 149.493, organizaciones de la sociedad civil consideran que hay hasta dos millones de afrodescendientes en la Argentina.

43. El Grupo de Trabajo firmemente recomienda que el próximo Censo Nacional 2020 incluya preguntas en relación con los/as afroargentinos/as, las que deberían prepararse en consulta con los/as afroargentinos/as y los/as afrodescendientes de todo el país, permitiendo una autoidentificación voluntaria. También deberían participar en la decisión sobre el modo en que se llevará a cabo dicho censo. Esos datos deberían luego utilizarse para políticas públicas informadas que aborden la discriminación estructural que enfrentan los/as afroargentinos/as. El Grupo de Trabajo además insta al gobierno a efectuar campañas de sensibilización respecto del cuestionario, a fin de recolectar datos que reflejen la realidad de los/as afrodescendientes en la Argentina. El cuestionario debe usarse con la totalidad de la población a fin de reunir datos sobre los/as afrodescendientes en el país. En este sentido, el Grupo de Trabajo ofrece su propio cuestionario de mapeo de datos, que envió en diciembre de 2018 a la Argentina, como posible guía para darle forma al censo 2020.

CENSO 2020_ Comunicado

Informe completo
https://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=24350&LangID=S
Links INDEC
https://www.indec.gob.ar/indec/web/Institucional-GacetillaCompleta-268
https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/poblacion/IIPP_CNPHV2020_cuestionario_basico.pdf
https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/poblacion/IIPP_CNPHV2020_cuestionario_ampliado.pdf 

Comisión Organizadora del 8 de Noviembre “Día Nacional de los Afroargentinos/as y la Cultura Afro En el marco del Decenio Internacional de las y los Afrodescendientes (2015 -2024): Reconocimiento, Justicia y Desarrollo, según Resolución 68/237 de la ONU
comision8denoviembre@gmail.com

 

Por que a escravidão foi praticamente apagada da história de Chile e Argentina: ‘Aqui não há negros’

“Muitas vezes, no meu próprio país, passo por estrangeira por causa da minha cor, do cabelo encaracolado, e tenho que dizer com orgulho que sou chilena, tendo que suportar a descrença de muitos e muitos.”

Por Jaime Gonzále, da BBC 

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Estas palavras da ativista Marta Salgado descrevem a realidade que muitos afrodescendentes enfrentam tanto no Chile quanto na vizinha Argentina, países onde a seguinte frase se tornou comum: “Aqui não há negros”. (ARQUIVO GERAL DA REPÚBLICA DA ARGENTINA INV: 13862)

Embora seja verdade que, historicamente, a porcentagem de população negra nesses dois países tenha sido muito menor do que em outras nações latino-americanas, as coisas eram diferentes na época da colônia.

Segundo registros históricos, há 200 anos, em cidades como Buenos Aires e Santiago, os negros chegaram a representar mais de 20% da população, número que pode chegar a 60% em outros locais onde negros escravizados traficados da África eram central para economias locais.

Especialistas ouvidos pela BBC News Mundo (serviço em espanhol da BBC) concordam que, durante décadas, historiadores no Chile e na Argentina, determinados a construir uma identidade nacional baseada principalmente na herança europeia, ignoraram a contribuição crucial de escravizados e seus descendentes para o desenvolvimento econômico, cultural e político de ambos os países.

Quando a presença dos negros não era negada, tendia a ser relativizada com argumentos como os de que foram poucos que chegaram ou que aqueles que foram para lá ou foram embora ou não sobreviveram ao frio ou a doenças.

No país vizinho Uruguai, no entanto, a presença de afrodescendentes tem sido constante desde a época da colônia – representando atualmente cerca de 8% da população do país – e, apesar da histórica discriminação sofrida por esse grupo, a herança afro está presente em importantes manifestações culturais do país, como o famoso carnaval de Montevidéu.

No Brasil, segundo dados de 2016 do IBGE (Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística), a parcela de pessoas que se autodeclaram pardas representava 46,7% da população e a de pretos, 8,2%. Os brancos eram 44,2%.

Uma história diferente

A presença de negros no Cone Sul é um fenômeno que pode ser rastreado até os tempos da conquista, no século 16, quando já havia registros de pessoas de ascendência africana que chegaram escravizados.

“O que sabemos é que, no total, durante todo o período colonial, cerca de 12 milhões de escravos foram traficados de um continente para outro”, explica Juan José Martinez Barraza, historiador econômico da Universidade de Santiago do Chile.

“Os 70 mil escravos que chegaram ao Cone Sul, principalmente pelo Rio da Prata, representam cerca de 1% do tráfico total. Isso pode parecer insignificante, mas não é, devido ao que representaram em termos econômicos”, diz o historiador.

“Por exemplo, em Santiago, em 1777, havia 40 mil habitantes, em Lima, cerca de 50 mil. Portanto, a vinda de 70 mil pessoas, que também se reproduziam, foi, sim, significativa em termos econômicos.”

Os negros escravizados chegaram principalmente pelos portos de Montevidéu e Buenos Aires. De lá, alguns foram enviados para as províncias do interior da atual Argentina ou para Santiago e Valparaíso, de onde foram transferidos por mar para o norte.

Muitos deles ficaram nas cidades para realizar trabalhos domésticos ou artesanais. Outros foram forçados a trabalhar nos campos ou nas minas.

De acordo com Juan Jose Martinez Barraza, “quando a historiografia liberal enfatizou a república nascente e deixou para trás a colônia, colocou debaixo do tapete tudo relacionado à escravidão e escravos”.

Uma mãe da pátria negra

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“Houve uma manipulação que se tornou a história oficial das escolas”, afirma o historiador Felipe Pigna (GETTY IMAGES)

Na Argentina, o esquecimento historiográfico sobre a contribuição e presença da população afrodescendente têm sido muito semelhante, explica o historiador Felipe Pigna à BBC News Mundo.

“A invisibilidade dos negros na história é tremenda, eles praticamente não são mencionados”, diz Pigna. “Houve uma manipulação que se tornou história oficial nas escolas, e permaneceu como história canônica, na qual nem mulheres, nem povos nativos, nem afrodescendentes tinham lugar.”

“Felizmente isso tem mudado e foi demonstrado que essa história era em grande parte falsa.”

Pigna cita como um exemplo deste processo de invisibilidade o caso de Maria Remedios del Valle, “que era uma mulher de ascendência africana que participou dos exércitos de Manuel Belgrano, um dos libertadores, em todas as suas batalhas”.

Por causa de suas contribuições, ela foi proclamada mãe da pátria argentina, “a única mulher em nossa história”, aponta o historiador.

“Mas em 1870, quando começaram a reescrever a história sobre a imigração, eles acharam que não era muito coerente ter uma mãe da pátria negra, quando se promovia uma imigração branca, e passaram a ignorá-la e eliminá-la da história, e foi assim que a fizeram desaparecer.”

Esse processo de ocultação da herança negra continua afetando os afrodescendentes hoje, que lutam há décadas para reconhecer sua história e seus direitos.

‘Um país racista’

Marta Salgado, da Organização Ouro Negro, tem sido uma das faces mais visíveis dos afrodescendentes chilenos há duas décadas.

Salgado vive em Arica, uma cidade que o Chile tomou do Peru no final do século 19, na Guerra do Pacífico, época em que mais de 50% da população era de origem africana.

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Marta Salgado tem muitas anedotas sobre a discriminação que teve de enfrentar durante toda a vida por causa da sua origem (BBC MUNDO)

“Não estamos nos currículos escolares, o Ministério da Educação nunca fez nada para ensinar ao povo do Chile que havia africanos escravizados e, portanto, há descendentes”, explica Salgado em conversa com a BBC News Mundo.

“O Chile é um país discriminatório e racista e também xenófobo, mas diz-se que não é, mas lá no fundo há muito racismo e muita discriminação, porque se diz que nascemos de europeus, e esse não é o caso”.

Salgado tem muitas anedotas sobre o que teve que enfrentar devido à sua origem.

“Eu já passei por cubana, peruana, colombiana… Muitas vezes quando eu digo que sou chilena eles me olham estranho (…) Uma vez, eu era mais jovem, em Santiago, me perguntaram onde eu ia fazer o show, pensando que eu era de outro país”, diz o ativista.

“Eles olham para você por causa da sua cor de pele e por causa do seu fenótipo e não por causa do que você é e é por isso que é difícil uma pessoa de descendência africana se posicionar, especialmente se ela é uma mulher.”

“Quis negar minha família”

Cristian Báez, um pesquisador experiente e ativista afrodescendente que também mora em Arica, diz que seus ancestrais passaram por um processo de “branqueamento” depois que a cidade ficou sob o controle chileno.

“Quando o Chile tomou este lugar, disseram aos que estavam aqui que, se quisessem ficar, teriam que se tornar chilenos, e esse foi um processo muito maquiavélico. Tiveram que se branquear para deixarem de ser peruanos. E com esse branqueamento, proibiram tradições e costumes que vieram de uma herança ancestral africana”, explica Báez, que é fundador da ONG Lumbanga.

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Báez diz que, como muitos afrodescendentes, ele sofreu rejeição dentro de seu próprio país desde cedo (BBC MUNDO)

Báez diz que, como muitos afrodescendentes, ele sofreu rejeição dentro de seu próprio país desde cedo.

“Na escola, eles me discriminavam por duas coisas, primeiro por ter cabelos escuros e depois por morar em uma área rural. Então eu sofri muito bullying por ser negro e de Azapa.”

“Quando meus colegas queriam ir a Azapa para conhecer a casa da minha avó, eu negava porque eu tinha vergonha da minha avó negra e meu pai negro, queria negar minha família”, diz o ativista.

Báez diz que ser afrodescendente faz com que ele “entenda que, a cada processo de luta”, de alguma forma, “estou consertando o estrago do que fizeram com meus antepassados”.

Uma lei que os reconheça

O trabalho de organizações como Ouro Negro e Lumbaga foi finalmente recompensado em abril deste ano com a promulgação no Chile de uma lei que concede reconhecimento legal a afrodescendentes e “sua identidade cultural, idioma, tradição histórica, cultura, instituições e visão de mundo”.

O regulamento contempla sua inclusão como população no censo e determina que as escolas ensinem “a história, a língua e a cultura dos afrodescendentes”.

Após a promulgação da lei 21.151, Vlado Mirosevic, um membro do Partido Liberal e um dos promotores dos regulamentos, disse que eles estavam “muito felizes por este passo em direção a um Chile multicultural e diverso”.

De sua parte, o senador do Partido Socialista da região de Arica e Parinacota, José Miguel Insulza, disse que a lei “faz justiça a muitos chilenos cujos antepassados ​​vieram a esta terra séculos atrás”.

Espera-se que em meados de junho haja eventos no Congresso Nacional em Valparaíso e no Palácio de La Moneda, em Santiago, para comemorar a promulgação da legislação.

Essa vitória política esteve muito presente no carnaval afrodescendente que ocorreu em março em Arica. Vários grupos musicais percorreram o centro da cidade em um colorido desfile.

Este festival cheio de ritmo e cor que acontece todos os anos há mais de quinze anos visa celebrar a herança africana de uma população cuja identidade tem sido historicamente negada.

O processo de se estrangeirar

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Álvarez conta como em seu cotidiano ele vive o que descreve como um processo de “estrangeirização” (CARLOS ÁLVAREZ)

A mesma luta que Marta Salgado e Cristian Báez lideram no Chile tem sido realizada na Argentina nos últimos anos pelo afro-ativista Carlos Álvarez Nazareno.

Ele, que vive na Argentina há 15 anos, é originário do Uruguai, país em que, explica, embora exista uma maior presença histórica de afrodescendentes, cresceu “sob o jugo da discriminação, do racismo e do ridículo”.

“Isso aconteceu 30 anos atrás e continua acontecendo hoje, e nossos jovens continuam denunciando o racismo de seus colegas e até dos próprios professores nas salas de aula”, explica.

Álvarez comenta como na Argentina, historicamente, “foi reconhecida a contribuição de espanhóis, italianos ou judeus e se negou a contribuição das comunidades afrodescendentes e africanas”.

O ativista conta como, em sua vida diária, ele vive o que descreve como um processo de “estrangeirização”.

“A primeira pergunta que eles fazem na rua é de onde você é, eles comentam o quanto você fala bem espanhol. Quando você vai fazer um procedimento burocrático qualquer, a mesma coisa acontece. As pessoas pensam que, se você é negro, não pode ser dessas latitudes”.

“É por isso que imigrantes dos países africanos sofrem racismo e assédio policial nas ruas de Buenos Aires”, diz.

Alvarez cita como exemplos de conquistas da comunidade afro na Argentina as comemorações do dia 8 de novembro, quando se celebra no país o Dia dos Afro-Argentinos, em homenagem a María Remedios del Valle.

E o fato de terem sido incluídos no censo de 2010, “em que 150 mil pessoas foram reconhecidas como afrodescendentes, embora saibamos que há mais de 2 milhões no país”.

Parte dos historiadores afirma que essa cifra de 2 milhões é exagerada, embora sustente que deve-se acabar com o mito de que a maioria das pessoas de ascendência africana na Argentina morreu nas guerras da independência ou por causa de doenças.

Embora estes tenham sido fatores importantes na diminuição da população negra do país, particularmente na população masculina, a miscigenação também desempenhou um papel fundamental, o que explica por que muitos argentinos não saibam que em sua árvore genealógica pode haver uma pessoa que há não muitos séculos foi tirada à força da África.

Presença real

No Chile, foi também o processo de mestiçagem que tornou a população afrodescendente cada vez menos visível.

“A etnia chilena é um grupo étnico em que a presença do sangue negro é real, é importante, mas comparado a outros países não é tão visível”, explica Baldomero Estrada, professor titular do Instituto de História da Pontifícia Universidade Católica de Valparaíso.

Os historiadores destacam o pouco que os chilenos sabem hoje sobre o papel que seu país desempenhou no tráfico de escravos (BBC MUNDO)

“Do total, 90% dos espanhóis que vieram para este território eram homens, então eles se misturaram com os índios, e é aí que a miscigenação começa, e quando os negros chegam, a mesma coisa acontece, eles se misturam e são absorvidos muito rapidamente”, diz Estrada em conversa com a BBC News Mundo.

“Não há grupos étnicos que mantenham características permanentes e visíveis, no caso dos Mapuches, eles também são muito misturados, e é muito difícil encontrar um que seja mapuche puro.”

A avó no armário

 “A herança cultural é muito poderosa. A dança argentina por excelência que é o tango, que tem claramente origens negras”, diz o historiador Felipe Pigna (GETTY IMAGES)

Embora a herança genética de pessoas de ascendência africana no Chile e na Argentina hoje não seja tão visível, há outro tipo de legado que sobreviveu até hoje, segundo o historiador Felipe Pigna.

“A herança cultural é muito poderosa e podemos vê-la na dança argentina por excelência que é o tango, que tem claramente origens negras”, ressalta o historiador.

“Grande parte do nosso folclore, o samba, chacarera e muitos ritmos do folclore argentino têm uma influência africana. Há também as nossas palavras de vocabulário que permanecem como um legado.”

Entre as palavras que os linguistas consideram ter origem afro estão palavras como quilombo, milonga, candomblé, marimba, tango, matungo, mandinga, dengue ou mucama.

O ativista Carlos Álvarez acredita que os argentinos devem “tirar a avó afro do armário”.

“Para ter uma sociedade muito mais igualitária e justa, devemos valorizar nossa contribuição e fazer com que as crianças e adolescentes tenham orgulho de seus antepassados.”

Tomado de https://www.geledes.org.br/por-que-a-escravidao-foi-praticamente-apagada-da-historia-de-chile-e-argentina-aqui-nao-ha-negros?utm_medium=ppc&utm_source=onesignal&utm_campaign=push&utm_content=onesignal&sfns=mo

“Aquí no hay negros”: cómo se borró de la historia de Argentina y Chile el aporte de los esclavos y los afrodescendientes.

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Carlos Álvarez cuenta como en su vida diaria experimenta lo que describe como un proceso de “extranjerización”

El proceso de extranjerización

Por. Jaime Gonzalez de Gispert.

11 junio 2019

La misma lucha que Marta Salgado y Cristian Báez encabezan en Chile la ha llevado a cabo en Argentina en los últimos años el activista afro Carlos Álvarez Nazareno.

Álvarez, quien vive desde hace 15 años en Argentina, es originario de Uruguay, país en el que, según explica, aunque hay una mayor presencia histórica de afrodescendientes, creció “bajo el yugo de la discriminación, el racismo y las burlas”.

“Eso pasaba hace 30 años y sigue pasando hoy. Nuestros jóvenes siguen denunciando el racismo en las aulas de los compañeros y hasta de los propios docentes“, explica.

Álvarez señala cómo en Argentina históricamente “se ha reconocido el aporte de españoles, italianos o judíos y se ha negado el aporte de las comunidades afrodescendientes y africanas”.

El activista cuenta como en su vida diaria experimenta lo que describe como un proceso de “extranjerización”.

“La primera pregunta que te hacen en la calle es de dónde sos, de qué país venís, y te dicen lo bien que hablas español. Cuando vas a hacer un trámite pasa lo mismo. La gente cree que si eres negro no puedes ser de estas latitudes“.

Mujer en el metro de Buenos Aires en 1959

En esta foto del Archivo General de la Nación de Argentina se ve a una mujer afrodescendiente en el metro de Buenos Aires en 1959.

“Por eso las nuevas migraciones de países africanos sufren el racismo y el hostigamiento policial en las calles de Buenos Aires”, apunta.

Álvarez pone como ejemplos de logros de la comunidad afro en Argentina que cada 8 de noviembre se celebre en el país el Día de los Afroargentinos, en homenaje a María Remedios del Valle.

Y que se les incluyera en el censo de 2010, “en el que 150.000 personas se reconocieron como afrodescendientes, aunque sabemos que hay más de dos millones en el país”.

Hay historiadores que creen que esa cifra de dos millones es exagerada, aunque sostienen que hay que acabar con el mito de que la mayoría de afrodescendientes en Argentina murieron en las guerras de independencia como “carne de cañón” o a causa de las enfermedades.

Si bien esos fueron factores muy importantes en la disminución de la población negra del país, particularmente la masculina, también jugó un rol clave el mestizaje, que explica por qué a día de hoy muchos argentinos no saben que en su árbol genealógico hay una persona que hace siglos fue llevada a la fuerza desde África.

Tomado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-48508342

El Grupo de Jóvenes de la Agrupación Xango se reunió con el Alto Comisionado de la ONU para los Afrodescendientes.

Buenos Aires, Argentina.

Ayer la Agrupación Xangó y les jóvenes Afro en representación de la de la Red Nacional de Jóvenes Afro, participamos de la reunión con el grupo sobre Afrodescendientes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, en su visita a la Argentina. Allí pudimos denunciar el racismo y visibilizar la comunidad afroargentina y afro migrante.

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Junto a la Comisión 8 de Noviembre, pudimos denunciar ante este organismo internacional, las sistemáticas violaciones a nuestro derechos y reclamamos por políticas públicas urgentes y efectivas para atender nuestra situación de emergencia ocupacional, de salud y educativa.

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II Encuentro Nacional de Jóvenes Afroargentinxs y Afrodescendientes

Relatoría del II Encuentro Nacional de Jóvenes Afro

Villa de Mayo, Provincia de Buenos Aires.

IMG-20190306-WA0042Durante los días 1, 2 y 3 de marzo en la Escuela EP nro. 33 “Juan Mantovani” en el partido de Malvinas Argentinas – Villa de Mayo, se desarrolló el II Encuentro Nacional de Jóvenes Afroargentinxs y Afrodescendientes. 

Desde la Agrupación Xangó se vienen generando distintas instancias de construcción e intercambio con jóvenes afro de diferentes provincias, y organizaciones sociales afro con la presencia de jóvenes de Misiones, Chaco, Córdoba, Corrientes, Salta, Entre Ríos, Santiago del Estero, Ciudad y Provincia de Buenos Aires y varios colectivos afro de migrantes.

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El Encuentro se dió en el marco del Decenio Internacional para las Personas Afrodescendientes y del proceso de visibilización de la comunidad afroargentina que viene fortaleciéndose en nuestro país con el protagonismo de les jóvenes. A través de su participación y compromiso en pos de construir una mayor toma de conciencia sobre la actualidad y las necesidades de las comunidades afro, se abordaron distintas temáticas en la lucha contra el racismo, la xenofobia y la promoción de derechos.

El primer día se realizaron talleres desde la perspectiva étnico racial sobre educación y políticas socioeducativas de inclusión para les jóvenes afro. Se discutieron y generaron propuestas en torno a las becas Progresar y la necesidad de acciones afirmativas que fomenten la permanencia educativa de les jóvenes. Además, se resaltó la necesidad de generar e implementar contenidos curriculares que les integren como protagonistas y generen un abordaje integral sobre las situaciones de racismo, bullying y discriminación racial que viven como jóvenes afro en las aulas y en las instituciones educativas.

A través del trabajo en dinámicas de taller, se abordó el lugar que ocupan les afrodescendientes dentro del Sistema Educativo, generando una batería de propuestas que fueron presentadas al Subsecretario de Educación, y a la Directora de Derechos Humanos del Municipio de Malvinas Argentinas y también a representantes del Banco Mundial en la Argentina, que les acompañaron durante la primera jornada. Dichas autoridades manifestaron el compromiso de abordar estas cuestiones en las instituciones educativas del distrito y desde el Banco Mundial se comprometieron a elevar las conclusiones a las autoridades competentes del Ministerio de Educación de la Nación.

Durante el segundo día se trataron los temas de Cultura, Juventud e Identidad y en ese marco se denunció la invisibilización del colectivo afro en la historia de la República Argentina y la perpetuación del racismo desde las diferentes instituciones educativas, organismos estatales e instituciones públicas y privadas.

Nosotres, les jóvenes afro, entendemos que debido al no reconocimiento histórico se produce la perpetuación del racismo en acciones concretas, como la negación de la existencia de personas negras en nuestro país y la constante exposición a situaciones de discriminación racial que atravesamos cotidianamente, agravada en el caso de las mujeres, que resultan además oprimidas en razón del género, la identidad sexual, de clase, entre otras.

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Por ello, proponemos la creación de programas de formación docente para profesionales de la educación y fuertes campañas que promuevan la eliminación de actitudes y términos racistas insertos en la idiosincrasia argentina -como el uso peyorativo de las palabras “negra/o” o “quilombo”-, la reproducción de prejuicios y preconceptos -como “en la Argentina no hay negras/os”-, o los estereotipos – como la idea de que “las/os negras/os son buenas/os para la danza y el deporte”-, así como la hipersexualzación de los cuerpos afrodescendientes y afroargentinos.

Asimismo, se concluyó que una medida fundamental para lograr una sociedad más equitativa con perspectiva étnico racial es la creación de una ley de cupo laboral afro. Esto resulta urgente, ya que la situación que vive la comunidad es de emergencia debido al racismo estructural que se ha agravado por la crisis económica y la institucionalización de discursos xenófobos y profundamente racistas.

El día domingo, se abordaron los temas de géneros y salud con fuertes debates sobre el rol del feminismo negro y la lucha contra el machismo, el sexismo y el patriarcado. Una de las principales conclusiones a las que arribamos es la sugerencia de que los varones no participen de la marcha de las mujeres el 8M y propusimos que, en su lugar, generaran ámbitos propios de discusión antipatriarcales.

Por otro lado, resaltamos la necesidad de crear espacios de empoderamiento de las mujeres jóvenes afro y la importancia de promover este tipo de encuentros que permiten problematizar y poner en valor los aportes de la cultura afro y el protagonismo de la juventud afroargentina y afrodescendiente.

Desde la perspectiva de Salud se abordaron temáticas referidas a los derechos sexuales y reproductivos, la promoción y prevención de la salud desde una perspectiva integral que incluya la particularidad étnico racial.

El abordaje de las problemáticas vinculadas a las distintas adicciones y el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Para lo cual les jóvenes propusieron crear espacios de contención, empoderamiento y concientización del consumo problemático drogas, además de crear un espacio donde les jóvenes puedan realizar actividades sociales, practicar deportes y construir espacios de referencia comunitaria. Como corolario, pudimos conformar la “Red de Jóvenes Afrodescendientes y Afroargentinxs de la región Argentina”.

Grupo de Jóvenes Afro – Agrupación Xango 

 Florencia Mendilarzo 

 11 5107 8733

Maylen Lamadrid

11 6142 6875

agrupacionxango@gmail.com

jovenesagrupacionx@gmail.com

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