Racismo en nombre de la Ciencia 2

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Nehuen Pincen Activista trans no binarie y antirracista Integrante de la Agrupación XANGO.

Denunciar el racismo como una cuestión estructural en las sociedades occidentales es un desafío. Constantemente una hegemonía racista hegemonizada por blancos, europeos y burgueses buscan correr la línea de lo tolerable. La medicina es dentro de los saberes científicos donde ésta realidad se da con más fuerza. Luego están las sociedades Occidentales trasladando sus problemas hacia toda la población afrodescendiente que forma parte de una diáspora mundial, y hacia la población residente en África.

El racismo estructural, las políticas racistas y sus consecuencias biopolíticas, la hegemonía blanca, hacen una labor de propaganda formidable. La acción neo-colonialista sigue buscando la forma de expoliar a toda la población afro a nivel mundial.

Dentro de la agenda de los medios de comunicación la discriminación sigue siendo un tema menor, y con él, el contenido toda la política racista imperante en las potencias occidentales. Esto se ha visto en muchos ataques a la población asiática o de origen asiático por ser “portadora” del Covid-19. Incluso así, este racismo exacerbado mezclado con un profundo desprecio hace que la opinión pública de ex-países coloniales como Francia sigan utilizando a la televisión y sus burocracias para continuar con el colonialismo. Para desgracia de todos, esto no ha sido denunciado por ningún intelectual blanco occidental, y por el contrario fueron los activistas antirracistas, y figuras destacadas y famosas de origen afro quienes tuvieron que replicar el famoso “Yo Acuso” de Emile Zolá. Para desgracia de la comunidad afro a nivel mundial, esto será una denuncia más que se suma a una serie de denuncias frente a los crímenes occidentales reiterados.

La amenaza neocolonial y genocida

El escándalo fue doble, primero por lo explícito, y segundo por lo implícito. El racismo de ambos responsables de la salud fue claro, equiparan a personas que habitan en áfrica con prostitutas, y reivindican políticas racistas, eugenésicas, y hasta por qué no decirlo genocidas, en el nombre de un perverso “humanitarismo”, ¿Cómo se actualiza esta perversidad? en nombre de la carencia de recursos sanitarios para enfrentar la crisis. Esta idea ya se ha usado en occidente para definir a quién asignar respiradores y a quienes no; lo que se hace en Occidente como última opción, se planifica para África como primera opción. Esta forma de volver al racismo una cuestión tecnocrática es escandalosa.

Reproducimos su conversación:
El momento clave fue cuando Jean-Paul Mira le pregunta a Locht que “si puedo ser provocador, ¿acaso no deberíamos realizar este estudio en África, donde no hay mascarillas ni tratamiento ni reanimación, como se hizo en algunos estudios con el sida o entre las prostitutas? […] ¿Qué opina?”. Ante esto, Locht le responde que “tiene usted razón […] estamos pensando, de forma paralela, en un estudio en África con el mismo enfoque, lo cual no quita que no podamos pensar también en un estudio en Europa y en Australia”. La ausencia de toda forma de solidaridad, y la declamación de que era el lugar para hacer pruebas, se combina con una sospechosa idea que el estudio se podría hacer en Europa y Australia pero partiendo tan siniestro concepto, ¿No van a ser hechas las pruebas sobre pobres, migrantes, afrodescendientes y minorías?

Argentina tuvo recientemente una muestra de racismo distinta y más acorde a una mentalidad que ve a personas “negras” como sobrante, y que refuerza el contenido racista del lenguaje. En nuestro país, Julio Carballo, dirigente radical de Capilla del Monte (Córdoba), pidió que la pandemia del coronavirus “haga una limpieza étnica” y que “se quede en la Matanza” para eliminar a “cinco o seis millones de negros peronistas”.

Las afirmaciones explícitas de deseos de “limpieza étnica”, delito penal internacional, o políticas equiparables a genocidio en países africanos por el gobierno francés son graves. Siendo las francesas de gravedad inusitada por estar en un medio de comunicación con la legitimidad que conlleva. Recordemos qué es el delito de genocidio:

Artículo II
En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:
a) Matanza de miembros del grupo;
b) Atentado grave contra la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado forzoso de niños del grupo a otro grupo.
El punto B y C, son acordes a la idea de estos dos representantes de la salud franceses. ¿Acaso alguien puede creer que pruebas realizadas por conveniencia sobre un grupo no implica su destrucción psíquica y mental ante cualquier secuela? Su determinación geográfica, y sus implicaciones racistas son inevitables.

La respuesta
La respuesta de la OMS ha sido tibia, desde Ginebra, Tedros Adhanom Ghebreyesus -político etíope y presidente de la entidad- denunció las declaraciones racistas de los científicos y dijo que esto era contrario al “espíritu de la solidaridad”; y expresó: “este tipo de declaraciones racistas no hacen avanzar nada. Se oponen al espíritu de solidaridad. África no puede ser y no será un terreno de pruebas para ninguna vacuna. La herencia de la mentalidad colonial debe terminar. Es vergonzoso y horrible escuchar a científicos haciendo ese tipo de declaraciones en el siglo XXI”.

Activistas antirracistas alrededor del mundo han expresado su desagrado ante las declaraciones racistas de los científicos. Hasta los futbolistas Demba Ba, Didier Drogba y Samuel Eto’o se manifestaron desde sus redes sociales expresando:

“Es totalmente inconcebible que tengamos que seguir soportando esto. África no es un laboratorio de pruebas, no tomen a los africanos por cobayas (conejillos de indias)” criticó el marfileño Didier Drogba. “Bienvenido a occidente, donde los blancos se creen tan superiores que el racismo y la debilidad se vuelven algo banal. Tiempo de rebelarse”, comentó Demba Ba, ex del Chelsea. “Hijos de puta, no sois más que mierda, África no es vuestro patio de juegos”, dijo Samuel Eto’o, exjugador del Barcelona y de la Selección de Camerún.

También el Dr. Abuy Nfubea, un escritor y periodista de Guinea Ecuatorial exclamó “África fue el patio trasero de Francia como América latina lo fue de EEUU. Por eso ven al continente como un espacio de experimentación donde el valor de la vida es relativo”.

La respuesta del activismo antirracista, y de futbolistas afro, personas reconocidas en Occidente dan pauta, los estados y el orden internacional se corren, y queda la denuncia moral, el reproche pero sin consecuencias concretas. ¿Imaginamos a un político sudafricano o egipcio, o incluso etíope, sudanés, o keniata expresar que podrían sacrificarse europeos para que los africanos estén a salvo? La respuesta de las potencias occidentales hubiese sido de una agresividad inusitada como han tenido en tiempo reciente en Egipto, Libia, etc; propiciando “cambios de régimen” a los que apoyan cuando sirven a sus intereses, o en la intervención de cascos azules, o propias como lo hace Francia para combatir a Al-Qaeda.

No hablamos sólo de solidaridad, encontramos la reivindicación del derecho a decidir quién vive y quién muere, pero ya no simplemente por la supervivencia sino por el rol que las potencias neocoloniales dan a los países africanos en el orden internacional. La valentía de los futbolistas y activistas antirracistas es importante, la respuesta del estado francés es impunidad. Macrón ha decidido abrazar la bandera en contra del antisemitismo, pero parece ser conformista con el racismo, y en este caso ya no se trata de disculpas de científicos, estos deben perder su empleo. Tolerar que el racismo sea un error, casi es una invitación a corregir la retórica para habilitar acciones neocoloniales.

Conclusión
No basta pretender incluir por medio de reformas insuficientes a colectivos afrodescendientes o afro, tampoco sirve suponer ayudas humanitarias si estas son moneda de cambio para el chantaje de todo tipo, que ahora incluye el control biopolítico de poblaciones enteras que incluso deben ser usadas para la experimentación impunemente.

Los políticos blancos, y la intelectualidad blanca ha preferido mirar el ombligo, las instituciones internacionales han sido funcionales a las potencias coloniales. Los activistas y especial los futbolistas pudieron reflejar el sentir real de millones de personas a merced de las creencias racistas de autoridades del Estado Francés, impunes que seguirán buscando las mejores alternativas y que no descartan políticas bio políticamente genocidas.

No dejar impune este gesto genocida es un compromiso en el largo plazo, y que ha tenido un final positivo en un largo derrotero de expoliación y barbarie.

Esta nota fue originalmente publicada en la Revista Polimatías

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